Crecimiento,
Desarrollo y el Perú
Todos los analistas coinciden en que “la
economía está bien”, pues el Perú tiene “excelentes cifras económicas”. Una de
ellas es la evolución del crecimiento económico, definido como un aumento en el
Producto Interno Bruto (PIB). Otra, el control de la inflación y de las
finanzas públicas. Sin embargo, lo que nos preguntamos es ¿por qué no se
reflejan en una mejora en el bienestar? ¿Cómo puede coexistir semejante
evolución económica con huelgas, reclamos y conflictos sociales?
Lo que sucede es que los resultados económicos no son un fin en sí mismo, sino un
medio, que puede servir para aumentar el bienestar. Y digo “puede” porque hay
muchas economías con buenos resultados económicos y mediocres resultados sociales.
En términos más entendibles, “lo económico” es una condición necesaria pero no
suficiente para elevar el bienestar. Una economía puede atravesar por una fase
de crecimiento, medido por los aumentos en el PBI, pero no desarrollar, es
decir, aumentar la calidad de vida de la población. El crecimiento tiene que
ver con producir más, mientras que el desarrollo está vinculado con el bienestar.
En paralelo debemos tener presente que gran
parte del crecimiento económico de los últimos diez años se ha debido a
condiciones externas favorables, reflejadas en altos precios de las materias
primas. Sin embargo, la historia muestra que los precios de las materias primas
están sujetos a ciclos, es decir, períodos de alza y caída. De ahí que no se
pueda sostener el crecimiento sobre la base de un factor que depende de la
economía mundial y que por ende no se controla dentro del país. Otro factor que ha contribuido con el
crecimiento es el auge crediticio iniciado en 2005, que también tiene un límite
dado por la capacidad de endeudamiento de las familias
¿Y qué efectos tiene el crecimiento? Por un
lado, si las empresas producen más, el gobierno recauda más y por lo tanto,
aumenta la capacidad de gasto del Estado; por otro y dependiendo de los
sectores que lideren el crecimiento, genera empleo, aunque aquí cabe la
siguiente pregunta: dado el nivel educativo del Perú, ¿ existe una fuerza de trabajo
“empleable” a sueldos y salarios crecientes?
Entonces, ¿qué ocurre?; en primer lugar, el
hecho que el Estado tenga dinero como consecuencia del crecimiento, no
significa que sepa cómo gastarlo; una de las grandes reformas ausentes en los
primeros doce años del siglo es la del Estado; en segundo lugar, los efectos de
las políticas sociales no se ven en el corto plazo sino en el mediano y largo
plazo, suponiendo que hayan estado bien diseñadas e implementadas y no
alteradas por los nuevos gobiernos; en tercer lugar, existe un alto nivel de
desigualdad, no solo de ingresos sino también de oportunidades y regional; este
último problema es una característica histórica de América Latina. En cuarto
lugar, el Estado no está garantizando un acceso a servicios básicos de calidad;
educación y salud de baja calidad son centrales para sostener el crecimiento y
cruciales para elevar el bienestar. En quinto lugar, la infraestructura es
deficiente, en especial en la conexión entre sectores rurales y los mercados.
En sexto lugar, la corrupción en instituciones básicas, como el poder judicial.
No pretendo ser más extenso en la lista, pero
¿usted cree que así es posible desarrollar? Naturalmente que no; lo que
complica más el asunto es que aún si se comenzaran a atacar los problemas
mencionados, los resultados no se verían de manera inmediata. Como
consecuencia, los gobiernos cuando ven cómo se reducen sus niveles de
aprobación, optan por programas asistencialistas para “calmar” a la población y
también por “ceder” ante las presiones de grupos organizados; quien más
presiona a través de huelgas, obstrucción de carreteras y similares, tiene mayores
probabilidades de ser escuchado. Democracia no es igual a desorden, pero ¿hasta
cuándo serán tolerables los problemas descritos líneas atrás? Pienso que
debemos entender que lo que requerimos es una estrategia de desarrollo y no
solo de crecimiento. Y en ese aspecto la búsqueda de la combinación de
Estado/mercado es clave. Sin un Estado que funcione, es decir, que cumpla con
sus tareas básicas, no es posible extender los beneficios del mercado. El mercado necesita del Estado.
En el caso de Arequipa e aquí unos datos interesantes del Banco Central De Reserva Del Perú.